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Obras maestras en la Galería Uffizi

Cuando tu tiempo es muy limitado, un itinerario que te guie a través de las salas de la Galería Uffizi en búsqueda de las obras más importantes es esencial. Existen muchas obras no incluidas en esta lista, pero el objetivo es mostrar algunas de las más renombradas conservadas en la Galería.

Detalles:

  • El tiempo de recorrido es de aproximadamente una hora y media.
  • En el itinerario se destacan algunas de las obras más importantes, consideradas esenciales en tu visita.

Las Salas

Sala 2 – Pinturas del Siglo XIII y XIV. Aquí se encuentran exhibidas las tres Maestà (Majestad en español) de Cimbaue, Duccio de Buonisegna y Giotto. El título Maestà viene atribuido a la representación de la Virgen sentada en el trono con el niño y rodeada de Ángeles y Santos. La técnica usada es al temple o tempera sobre madera con fondo de hojas de oro. Comparando las tres obras se observa el cambio de estilo que se dio en Italia al final del siglo XVIII. De hecho mientras en el siglo XI al XIII la escultura y la arquitectura habían ya encontrado un lenguaje original en Europa occidental con el estilo románico y gótico, la pintura permaneció todavía muy dependiente del estilo greco bizantino como se puede ver en la Maestà de Cimbaue del 1280-1290. Una representación más natural del mismo tema se ve en la opera de Duccio, dibujada en 1285, pero es con Giotto que inicia la nueva pintura. Estos, a la par de su contemporáneo Dante Alighieri, no hablan griego o latino sino italiano, sus figuras son colocadas en un espacio tridimensional, adquiriendo concretización corporal y sabiendo revelar los sentimientos a través de las expresiones faciales y gestuales. Si observas ésta Maestà de Giotto de 1310, la figura de la Virgen muestra por primera vez la silueta de su cuerpo bajo la ropa.

Salas 5 y 6 – Gótico Internacional. Donde las obras destacan por su elegancia.
La Adoración de los Reyes magos de Gentile da Fabriano, firmada y fechada en 1423. Esta obra se puede tomar como ejemplo de la transición del gótico cortesano al renacimiento: conserva el carácter Gótico en la representación de los trajes suntuosos y en la riqueza de los marcos y fondos dorados, se aproxima al renacimiento por la composición de la estructura y la narración de la historia. En ésta no existe la subdivisión de las figuras en los paneles como en los trípticos y polípticos si no que toda la historia está representada en la misma escena, que inicia en lo alto con los tres Reyes Magos que ven la estrella fugaz y que después siguen viajando a través de Jerusalén hasta Belén. En la escena de la predela, el pintor abandona el fondo dorado y adopta la representación del cielo atmosférico, que unido a la perspectiva es uno de los nuevos elementos de la pintura renacentista.

Sala 7 – Las obras de arte de esta sala están dedicadas a los inicios del Renacimiento, están presentes todos los elementos que caracterizan el nuevo arte: la representación del espacio tridimensional obtenido con la perspectiva, como se puede ver en el gran retablo de la Batalla de San Romano (1438-1440) de Paolo Uccello, el estudio de la luz natural que crea un bello efecto en el Retablo de Santa Lucia de Magnoli (aprox. 1440) de Domenico Veneziano, la centralidad del hombre y el estudio de la anatomía que viene representada en manera exponencial en la Virgen con el Niño y Santa Anna de Masaccio y Masolino (aprox. 1425). El redescubrimiento de las obras de los filósofos y de los escritores antiguos, que ya en el siglo XIV habían dado origen a los estudios humanísticos de Francisco Petrarca y Giovanni Boccaccio, se une en el siglo XV en Florencia el estudio del arte antiguo, renovando así la pintura, los primeros protagonistas Filipo Brunelleschi, Donatello, Masaccio, Lorenzo Ghiberti y Luca de Robbia.

Sala 8 – La célebre Virgen con el Niño y dos ángeles (1465) de Filippo Lippi, ahora conservada en esta sala probablemente procedente del Palacio Medici, es el ejemplo más famoso de la representación de este tema en la tradición de Florencia del siglo XIV. Las Vírgenes de Filippo Lippi, pintor admirado por Cosimo el Vecchio y Piero de’ Medici, son caracterizadas por una extraordinaria expresión de gracia, delicadeza y dulzura.

Los Duques de Urbino de Piero della Francesca (1465-1472) es una obra maestra en el género del auto retrato, que tuvo grande importancia en el Renacimiento. Federigo de Montefeltro y Battista Sforza son representados de perfil, como en las medallas antiguas que representaban la efigie de los Cesares, pero las caras no son idealizadas, es a través de los rasgos característicos y reales de su fisonomía, que aparece la personalidad de estos dos esposos: la duquesa intelectual y elegante con su amplia frente, el duque imperioso y astuto, con su famosa grande nariz que expresa toda la autoridad. Los dos retratos tienen como fondo un bellísimo paisaje, donde el cielo se esfuma en la tierra a lo largo del horizonte. Estos elementos fueron fundamentales para el desarrollo de la pintura en el siglo XV y en particular para Leonardo da Vinci y Rafael.

Salas 10/14 – Esta sala contiene las obras maestras que hacen que la Galería Uffizi sea famosa en todo el mundo: El nacimiento de Venus (Venere en italiano) y La Primavera de Sandro Botticelli, la expresión más grande de la cultura humanística Florentina inspirada en el Renacimiento pagano. Fueron hechas para la familia Medici que sabía apreciar la belleza del arte antiguo y moderno, creando así una maravillosa unión entre dinero y belleza.

Sala 15Leonardo da Vinci es el protagonista de esta sala donde se admiran dos de sus obras iniciales: el Bautismo de Cristo y la Anunciación. La primera es famosa porque es la primera pintura del genial artista. De hecho la mayor parte de sus obras fueron dibujadas por Andrea de Verrocchio, de quien Leonardo fue aprendiz, en esta se logra ver la mano de Leonardo pintando solo el ángel figurado de espaldas, que lo supo representar con una flexibilidad y gracia del todo diferente a las otras figuras rígidas del maestro. La Anunciación (1472) a diferencia de la primera fue dibujada totalmente por Leonardo, realizada a sus veinte años de edad, nos muestra en ésta obra una probadita de su famoso “esfumado” en el paisaje posterior.

Sala 35 – Es la sala dedicada al Tondo Doni de Miguel Ángel, es la única pintura a tempere sobre madera, atribuida con toda certeza al artista. El tema es la sagrada familia y fue solicitada por Agnolo Doni y Magdalena Strozzi en 1506. La obra se realizó entre la ejecución de la estatua de David (terminada en 1504) y los frescos de la Capilla Sixtina, iniciados por Miguel Ángel en Roma en mayo de 1508. El marco es original y fue tallado en el taller de Del Tasso diseñado por el propio Miguel Ángel.

Para completar el trio de los pintores italianos más importantes del siglo XVI necesitas bajar al primer piso.

Sala 66 – Está dedicada a las obras de Rafael de Urbino, del que se conservan más de 20 cuadros, la mayor colección en el mundo dividida entre, la Galería Uffizi y el Palacio Pitti. En el tiempo que Miguel Ángel dibujaba el Tondo Doni, Rafael en Florencia dibujaba la Virgen del jilguero (Madonna del cardellino en italiano). Se trata de una pintura realizada en su juventud, en donde se puede apreciar la influencia de Perugino pero, que también muestra la influencia de las obras de Leonardo da Vinci, el maestro al que Rafael había venido a estudiar en su visita a Florencia de 1504 hasta 1508. La obra resultó severamente dañada debido a un terremoto en 1547, ésta se encontró en pedazos bajo los escombros de la casa de Lorenzo Nasi. En el transcurso de los años sucesivos, sufrió importantes restauraciones que no permitían admirar su belleza, pero gracias a la última restauración que duró 10 años podemos apreciar la poética belleza que ha adquirido el día de hoy.

En el siguiente periodo romano y exactamente en 1518 surge el Retrato del Papa Leone X con los cardenales Giulio de Medici y Luigi de Rossi, donde el estilo de Sanzio adquirió esa grandeza y esa perfección que hicieron de él, el maestro de los pintores de la corriente “clásica” hasta el siglo XIX.

Sala 83 – Aquí una nueva representación de la diosa del amor que se ofrece a la admiración de los visitantes: es la Venus de Urbino (Venere di Urbino en italiano) de Tiziano, el mayor representante de la escuela veneciana del siglo XVI. El elemento más importante para Tiziano no era el diseño, considerado usualmente la base de cada expresión artística, si no el color, como lo sería 300 años después para los impresionistas. La Venus de Tiziano está hecha de carne y no se parece en nada a la de Botticelli, que en cambio parece una estatua griega, divina e inmortal.

Sala 90 – El itinerario se concluye en esta sala dedicada a Caravaggio, el genio “maldito” que en el inicio del siglo XVI renovó profundamente la pintura no solo en Italia sino también en Europa. Los elementos que caracterizan el Caravaggismo son, el realismo con el cual vienen descritos los pequeños detalles y el contraste entre la luz y las tinieblas. Este último no es solamente un efecto de gran sugestión sino que tiene también un significado simbólico: la luz es la gracia, las tiniebla es el pecado y la desesperación. Este era el reflejo de lo que sucedia en la vida del pintor, que el genio en el arte unió los excesos de la vida. Las obras conservadas en la Galería Uffizi son de las primeras realizadas por el artista y este aspecto todavía no estaba muy desarrollado, pero no se puede pasar por desapercibida la terrible mirada de la Medusa que resalta como viva en el fondo oscuro del escudo, o el crudo realismo de la mano de Abraham que está por matar al hijo en el Sacrificio de Isaac, o la perfecta presentación de los particulares en el lascivo Baco.